El séptimo mes de 2011 está cargado de electricidad política. Los jueces tucumanos sienten de cerca los efectos de esa atmósfera, mientras que el almanaque electoral se desplegará sin pausas desde el domingo próximo.
Durante su última visita a esta capital, Cristina Fernández dejó sembrada la huella de su proyecto reeleccionista con el discurso que pronunció el 9 de julio, ante una multitud congregada por el aparato gubernamental alperovichista.
El primer test para ella y para sus adversarios serán las elecciones primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) del 14 de agosto. Ellas no se perfilan como un simple trámite burocrático, sino como el filtro de los candidatos y de las siglas que participarán en los comicios nacionales del 23 de octubre. Los que no alcancen el piso de 1,5% del padrón, quedarán al margen de la carrera. Esto equivaldrá a su sentencia de muerte, a la vez que ordenará el tablero de competidores de la jefa de Estado.
A Cristina Fernández no le interesó escuchar al arzobispo en vías de jubilación, monseñor Héctor Luis Villalba, quien reclamó una mejora de la calidad del sistema democrático, desde el púlpito de la Catedral. Esta demanda eclesiástica halló una rápida y efectiva ratificación con las derivaciones que tuvo el proceso para ungir el jefe de Gobierno de Buenos Aires. La decisión ciudadana empinó a Mauricio Macri cerca del tope del 50% en la primera vuelta. Daniel Filmus se situó muy lejos de él, con casi un 20% de diferencia. La brecha alegró a unos y enojó a otros.
Simplificación
Los ciudadanos unificaron la oferta opositora en la cabeza de Macri. Fito Paéz proclamó que sentía asco por la mitad de la ciudad, y Aníbal Fernández no ocultó su repulsa por quienes se inclinaron por Macri. Estos personajes del mundo artístico y gubernamental encarnaron actitudes antidemocráticas, que terminaron dañando a Filmus. Esa reacción frente a la decisión de la mayoría electoral, además de intolerante, revela que había en juego algo más que una elección municipal. Fue una bofetada a la Casa Rosada, en suma.
A partir de las máximas del rockero y del jefe de Gabinete, se desató una corrida de simpatías hacia Macri, que pusieron en duda la presentación de Filmus en la segunda vuelta. En el entorno del líder del PRO se especula que la deserción de Filmus e el balotaje, aunque la decisión final recae en la órbita presidencial.
El ministro de Educación macrista, Esteban Bullrich, y su asesor Pablo Walter deslizaron el viernes en Tucumán, que Macri había trepado tanto en la consideración pública, que una derrota catastrófica de Filmus golpearía más aún a Cristina Fernández, a dos semanas de las PASO. La ciudad de Buenos Aires irá al balotaje dentro de siete días.
En el clavo
Alperovich, curiosamente, había manifestado que le parecía bien la homilía de Villalba. El prelado no hundió el bisturí en ningún centro nervioso del alperovichismo, pero con su diagnóstico acerca de la calidad del sistema democrático dio en el clavo. Tucumán encajó perfectamente dentro de ese concepto.
En verdad, no escasean los ejemplos que fundamenten la exhibición de esa inquietud. La Constitución de 2006 fue un semillero de pleitos desde el momento en que se gestó. La mayoría oficialista dio forma legal a los deseos del gobernador en la asamblea reformadora.
Una idea del poder
El texto, en algunas de sus cláusulas, es producto de una concepción de democracia delegativa. Según esta idea del poder, el titular del Ejecutivo (Alperovich) tiene derecho a decidir lo que le parezca, ya que sólo reconocerá el posterior control de los votantes.
Sin embargo, la Corte Suprema de Justicia moderó parte de los desequilibrios, al obligar que se instituya por ley el órgano que asesorará en la selección de los aspirantes a jueces y a que no se reforme la Constitución por una simple mayoría legislativa. Le hubiera sido fácil al Gobierno hacer votar después la ratificación de esa enmienda por referendo. Los jueces cimeros de entonces demostraron independencia de criterio para acoger la parte medular de los fallos de los camaristas Rodolfo Novillo y Carlos Giovanniello. Sin embargo, la composición de la Corte no es la misma de 2008. Entraron dos amigos del gobernador al máximo tribunal: Antonio Estofán y Daniel Posse. Claudia Sbdar. la tercera vocal que renovó la Corte, proviene de otra vertiente.
Alguna vez debía plantearse el conflicto de intereses entre la política y el derecho. El radical Ariel García consiguió, así, que prosperara su recusación con causa contra Posse, mediante una resolución de la Corte ad hoc, conformada por el vocal Antonio Gandur y por el camarista civil Carlos Ibáñez. Estofán se excusó por su vínculo con el gobernador. García pretende que se le reconozca su interés legítimo a que se determine si Alperovich puede insistir en su re-reelección.
García-candidato del Acuerdo por la sección oeste- arguyó que el vocal objetado posee un evidente afecto y admiración por el gobernador, lo que comprometería su neutralidad. imparcialidad y ecuanimidad, calidades que son propias de la función judicial.
Tengo muy buenos amigos en el PE, empezando por el gobernador, dijo Posse a LA GACETA el 10 de setiembre. Aspiro a que los tucumanos lo reconozcan no solamente con el voto, sino con la proyección porque creo que está para más, fue otra declaración de Posse incluida en el escrito de García. Además, insertó apreciaciones amistosas hacia el gobernador que expresó Posse cuando era Defensor del Pueblo. Ibáñez y Gandur le dieron la mano al radical, citando jurisprudencia de la Corte Internacional de Derechos Humanos (CIDH) y de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Las aseveraciones de Posse, concluyeron los jueces, constituyen elementos que razonable y legítimamente pueden afectar la confianza que el actor debe tener sobre el mismo juzgador.
La pelea de fondo se focaliza ahora en la Corte integrada con Gandur, Ibáñez y el camarista Raúl Díaz Ricci. Ella deberá pronunciarse sobre si es ajustado a derecho el planteo en contra de la re-reelección de Alperovich y de otros funcionarios. El ministro de Gobierno, Edmundo Jiménez, se mostró optimista. No existe posibilidad de que Alperovich no sea candidato, dijo. En la oposición se leyó como una velada presión a la Corte. El ambiente sigue cargado de electricidad política.